Uso de mayúscula diacrítica

En la entrega anterior, analizamos el uso de la coma en el programa del PP. Tras los resultados de las elecciones, y ya con más calma, tocaremos someramente otro charco de dudas para traductores, redactores y correctores tomando como ejemplo la carta de ZP que principia el programa del PSOE: la mayúscula diacrítica.
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¿Que qué es mayúscula diacrítica? Pues lo mismo que la tilde diacrítica, pero con mayúsculas, es decir, que algunas palabras se escriben con mayúscula inicial para diferenciar su significado. Veamos un ejemplo tomado, como hemos dicho, de la carta de ZP:
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«Y lo hicieron para que cumpliéramos el Programa electoral que comprometimos ante todos los ciudadanos».
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Al margen de inventarse el régimen preposicional del verbo, como nos explica la Fundéu,
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Las formas correctas serían:
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Prometí entonces una legislatura de crecimiento económico, ahorro y estabilidad.
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Me comprometí a llevar adelante una legislatura de crecimiento económico, ahorro y estabilidad.
ZP nos enseña uno de los usos más extendidos de la mayúscula diacrítica que, curiosamente, no aparece registrado en el DPdD. O, al menos, no exactamente, puesto que ahí sólo se refieren a los «sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de documentos oficiales, como leyes o decretos, cuando se cita el nombre oficial completo», que, como vemos, no se corresponde del todo con nuestro ejemplo (cuánto de ‘oficial’ tienen los programas electorales es otra cuestión). No, no es ése el uso al que nos referimos, sino a la convención de escribir con mayúscula el nombre del documento que se tiene entre manos (o frente a la pantalla, más bien). Este uso está muy extendido en los documentos jurídicos: El presente tratado (en lo sucesivo «el Tratado») deberá ser ratificado por todas las partes implicadas. Y es quizá el halo de oficialidad de ese tipo de documentos lo que buscan otros escritos de menor rango, como el que nos ocupa. El problema, como de costumbre, es la propia RAE, que dice cosas como éstas:
«En textos de carácter publicitario, propagandístico o similar, es frecuente la aparición de mayúsculas no justificadas desde el punto de vista ortográfico , así como el fenómeno inverso, esto es, la aparición de minúsculas donde las normas prescriben la mayúscula. Estos usos expresivos o estilísticos, cuya finalidad es llamar la atención del receptor para asegurar así la eficacia del mensaje, no deben extenderse, en ningún caso, a otro tipo de escritos».
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Como vemos, muchas veces la ortografía no depende de las reglas ortográficas.
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Otro caso:
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«Me comprometí a una acción de Gobierno de apoyo decidido a la lengua y la cultura».
Puesto que aquí el sustantivo con mayúscula inicial se refiere, como bien dice el DPdD, al «conjunto de los ministros de un Estado» y no a la «acción de gobernar», debe ir con mayúscula. He ahí un buen uso de la mayúscula diacrítica. Veamos ahora un mal uso:
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«Vamos a subir el Salario Mínimo Interprofesional hasta los 800 euros».
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Y otro:
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«Hemos creado en estos cuatro años 1.000 nuevas plazas de Jueces y Fiscales».
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Y otro:
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«Hemos reformado la educación y la Universidad y duplicado su presupuesto».
Este último ejemplo, además de repetir los errores del PP en cuanto a la presencia y ausencia de comas, tiene trampa. Si acudimos a las fuentes de la RAE, nos dirán que «cuando significan entidad o colectividad como organismo determinado» (OLE) o «cuando designan entidades o colectividades institucionales» (DPdD), este tipo de términos hay que escribirlos con mayúscula inicial. Sin embargo, si entendemos así «Universidad», ¿por qué no «educación»? Ante esta pregunta, la Fundéu nos dice que «esa mayúscula es optativa, es decir, puede hacerse lo que indica el DPdD o seguir la norma de que los nombres comunes se escriben con minúscula, pues en este caso no se trata de una mayúscula diacrítica que cambie el significado de la palabra». Y si no se considera una mayúscula diacrítica, ¿qué diantres es? Para entenderlo, es necesario, como en muchas otras ocasiones, recurrir al maestro Sousa, en cuya Ortografía y ortotipografía del español actual nos explica que, además de la mayúscula diacrítica, existe -entre muchas otras- una mayúscula subjetiva:
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«Hay en el léxico ciertas palabras que a muchos usuarios les incitan a escribirlas con mayúscula sin que haya razones para ello; por ejemplo,centro, ciencia, técnica, arte, civilización, corona, corporación, destino, diáspora, empresa, entidad, evolución, fisco, generación, humanidad, institución, literatura, masonería, naturaleza, papado, poder, potencia, régimen, relatividad, nación, reino, patria, sociedad, etcétera. Estas voces deben escribirse en minúscula; la acepción en que se empleen la esclarecerá pertinentemente el contexto».
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Así pues, aunque hay mayúsculas que tanto la RAE como Sousa consideran diacríticas (Gobierno/gobiernoEstado/estadoIglesia/iglesia,Administración/administración) y otras en las que discrepan (Reino oreinoCoronacorona, por ejemplo). Dentro de esta mayúscula subjetiva disfrazada de diacrítica, siempre según Sousa,
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«entra también lo que podemos llamar mayusculización de lo propio, consistente en aplicar la mayúscula especialmente a aquello que forma parte del propio mundo y de los propios intereses, razón por la cual una persona muy religiosa escribirá con inicial mayúscula palabras comohostia, sacerdote, religión, papa, misa, sacramento, (y los nombres de cada uno de estos), etcétera; un militar tenderá a escribir con inicial mayúscula servicio militar, ejercicio, compañía, brigada, cuartel, etcétera; en una empresa, centro de trabajo, departamento, sección, informe, memoria, etcétera; un político, todas las palabras significativas utilizadas en la tendencia política propia. Ninguna de esas y otras mayúsculas semejantes están justificadas».
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Como vemos, la mayúscula diacrítica depende en gran medida de quién escribe el texto y de quién lo recibe (el caso de la Península para referirse a la península ibérica es un ejemplo muy claro de esta pretendida antonomasia, que además es incorrecta). Por ese motivo nunca llegarán a estar claros sus límites ni -cuando lo estén- éstos se corresponderán con la realidad, más que de aquél que decida escribirla.
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Acerca de Ayni

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